
Ver a Bielsa en estado puro se da muy de vez en cuando. Como no da entrevistas, sus apariciones se remiten a las antesalas y conferencias de los partidos. Cada intervención es una misa para sus fieles. Sampaoli, lo más parecido a Judas, salía a trotar escuchándolo.
No se puede obviar que Bielsa es el único entrenador del mundo con hinchada propia. A mí, toda su performance en Copa América me pilló en medio de la lectura del reciente libro que repasa sus años en Chile a través de testimonios de gente que compartió mucho con el argentino, como el verdulero que tiene el puesto cerca de Juan Pinto Durán o el periodista Danilo Díaz, el tenor del pueblo en radio ADN.
De todas las verdades que dijo Bielsa, unas más polémicas que otras, me quedó dando vueltas la idea de cuánto está cambiando el juego en sí mismo. Esta mutación tiene varias manifestaciones, creo. Se me ocurren algunas del todo conspirativas y otras más derivadas de fenómenos tecnológicos. El sobreuso del drone, cuyas imágenes supongo que todo director de televisión se debe ver tentado de pinchar a cada rato, ha generado ángulos de observación, especialmente al inicio del juego y en episodios puntuales como el reclamo al árbitro o la celebración de un gol, que antes sólo se podían ver en el FIFA o PES de las consolas.
Para alguien que pasó noches enteras jugando FIFA con amigos apostando de todo, el efecto puede ser algo perturbador. Es como ver a esas personas que se empeñan en imitar a los emojis con rostros humanos del whatsapp. Sonríen, lloran, se sorprenden o gritan de forma tal que uno recuerde al emoji en vez de hacerse entender respecto de la emoción que realmente sienten.
¿Habrá futbolistas que se inspiren en celebraciones que vieron primero en Playstation?
No lo descarto. Y puede que hasta no sea planificado y salga del inconsciente. Que el fútbol se termine mimetizando con los videosjuegos no sería tan raro si notamos que el fenómeno ya viene ocurriendo hace años en el cine. Hay películas y series que son videojuegos y no hablo sólo de “The last of us”. La trama se construye con secuencias que emulan la vieja experiencia de “pasar de etapa” que de niños algunos vivimos en los flippers y luego en las casas.
Otra manifestación de la mutación del juego es el conservadurismo táctico que sospechosamante facilita armar el resumen de 12 minutos por Youtube. Me imagino que no deben ser pocos los niños que prefieren consumir ese producto, configurado sólo con los highlights del partido, en lugar de ver el match completo.
Aquí viene mi paranoia.
Como el conservadurismo táctico está en línea con un mercado secundario de los derechos de imagen, nadie se preocupade criticarlo demasiado, salvo algunos puristas como Bielsa.¿Cuánto paga Youtube a Disney + por esos resúmenes? El evento sigue siendo tan o más lucrativo. El espectador que recién conoce el fútbol, como el gringo, puede que sí enganche con un deporte de 12 minutos en vez de 90 minutos, donde a ratos aparentemente no pasa mucho. Lo importante es meter el deporte en los mercados, aunque se desnaturalice al juego y se termine convirtiendo en otra cosa. Lo que más vale es que haya un consumidor o cliente que esté dispuesto a pagar caro por él. El resto se arregla o maquilla con romanticismos o nostalgia impostada que al verdadero hincha irrita por tratarse de una burla a sentimientos sagrados.
Qué ganas de seguir escuchando al profesor Bielsa.

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