Hace unos días se realizó una emotiva «remada» en Tigre, en la vigilia del 24 de marzo y el aniversario del último y más sangriento Golpe de Estado en Argentina. La vigilia movilizó a más de 80 embarcaciones que remaron hasta la casa de Rodolfo Walsh, quien murió acribillado en la calle en marzo de 1977. Aquí comparto un posteo que escribí en la vieja revista Qué Pasa en 2016.

Walsh o el violento oficio de escribir


Cuando se cumplen 40 años de ‘Operación Masacre’, un texto que se adelantó casi una década a la publicación de ‘A Sangre Fría’ de Truman Capote, se edita en español la biografía de este argentino que convirtió al periodismo en su arma predilecta.

El 18 de diciembre se cumplen 40 años de aquella noche en el café Capablanca, frente a la plaza principal de La Plata.

—Hay un fusilado que vive.

Esa frase interrumpió la partida de ajedrez que jugaba Rodolfo Walsh. Se olvidó del tablero, tomó un trago de cerveza y no paró de investigar hasta descifrar qué significaba. Ya tendría tiempo de volver a la lectura de sus novelas policiales, a las charlas sobre el presente de River Plate o a sus notas en la revista Leoplán, que le permitían vivir modestamente del oficio de escribir.

Con su vieja máquina de escribir portátil Olympia, una pistola Walther PPK calibre 22 oculta bajo la cintura y una cédula de identidad falsa en la billetera, Walsh salió a la búsqueda del tipo al que una patrulla uniformada le había disparado en un basural de Buenos Aires, junto a un grupo de amigos. Seis meses antes, la junta militar liderada por el general Aramburu, que había tomado el poder tras el derrocamiento de Perón, castigó brutalmente a los civiles que habían acompañado a Juan José Valle en su intento por recuperar la Casa Rosada y traer de vuelta al caudillo.

El fallido tiro de gracia que le aplicaron a Juan Carlos Livraga le destrozó el tabique nasal y la dentadura. Era un fantasma desfigurado que confió en Walsh. Este testimonio fue clave para la elaboración de Operación Masacre, un texto que se adelantó casi una década a la publicación de A Sangre Fría, de Truman Capote, la obra que hasta hoy se reconoce como el punto de partida del género non -fiction.

Es hora de hacer justicia en la obra de Walsh. Con el mérito que tuvo el reporteo de Capote, parece muy distinto indagar sobre un crimen conocido en un pueblo perdido de Kansas que desafiar al terrorismo de Estado y desenmascarar a un grupo de militares que se arrogaron el nombre de ‘revolución libertadora’. Capote era un neoyorquino excéntrico que tenía acceso a documentación y pudo tomarse años en sus entrevistas con Dick Hickock y Perry Smith. Walsh tenía que reportear y esconderse en una cabaña que le habían prestado en Tigre. Si lo pillaban, adiós a todo. Y sin siquiera ser peronista.

Hoy por fin tenemos a mano la biografía de Walsh que preparó el periodista irlandés Michael McCaughan, quien ha escrito sobre América Latina por dos décadas y ha publicado en The Irish Times, Independent y The Guardian.

Rodolfo Walsh: Periodista, Escritor y Revolucionario (LOM) nos muestra una vida tan intensa y violenta como honesta. ¿Quién fue Walsh? ¿Cómo un tipo que traducía novelas policiales de William Irish, el mismo de La Ventana Indiscreta que llevó Hitchcock al cine, pudo capturar y decodificar un telegrama del ejército de EE.UU. que anunciaba la invasión a Bahía de Cochinos? Eso hizo Walsh mientras trabajaba en el primer equipo de Prensa Latina en Cuba.

Aunque, a la luz del libro, algo tiene que ver su paso como interno en el Instituto Fahy con su rudeza, Walsh encarnó como pocos el espíritu combativo de su tiempo. Y lo fue haciendo de a poco, porque en su juventud no ambicionaba más que escribir una novela ‘seria’ que le sirviera para entrar en los círculos intelectuales de Buenos Aires.

Walsh murió acribillado en la esquina de San Juan y Entre Ríos en la capital trasandina, en marzo de 1977, después de repartir por distintos buzones de la ciudad una carta a la junta militar dirigida por el general Videla, el último régimen frente al que se rebeló con el arma que mejor sabía usar: el periodismo.

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